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Espronceda, maestro de esgrima

En el libro Trabajos Forzados. Los otros oficios de los escritores (Madrid, Impedimenta, 2011) se repasan historias de quienes se han dedicado a la escritura pero han tenido que compaginarla con otra tarea que les perimitiera ganar dinero suficiente para vivir.Por ejemplo, Charles Bukowski fue cartero durante catorce años, Maxim Gorki se dedicó a descargar barcos en el Volga siendo un adolescente, los poetas españoles Blas de Otero y Gabriel Celaya tuvieron que dedicarse a los negocios familiares, Miguel Hernández a las cabras de su padre… Guillaume Apollinaire fue empleado de banco y Antoine de Saint-Exupéry pensaba en sí mismo como piloto de aviones.

Y José de Espronceda, nombre acortado de José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda Delgado, durante su estancia en 1827 en Londres tuvo que ganarse unos cuartos como maestro de esgrima. Así que nuestro poeta romántico llevó a la práctica la tan manida metáfora de la pluma y la espada.