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Ladridos elementales, querido Quijote

En toda reunión de ínfulas literarias, tarde o temprano empiezan a deslizarse citas de algún libro o personaje famoso.
Y que conste que ahí pecamos todos. Una de nuestras favoritas, cuando nos ponemos en plan crítico y destructivo, es aquella de “Delenda est Carthago”. Soltáis esta cita y podéis veniros arriba diciendo que el mundo apesta, que las sociedades están en decadencia y que, como comentaban Les Luthiers, “Todo tiempo pasado… fue anterior”.
Ahora bien, cuidado con las citas, que las carga un mono con pistolas.
Os vamos a advertir en concreto de dos:

“Ladran, Sancho, luego cabalgamos”.
“Elemental, querido Watson”.

Hay que reconocer que son bien chulas y muy apañadas para casi cualquier conversación. Lástima que la primera no aparezca en ninguna página de El Quijote ni la segunda en ninguna de las obras centradas en el famoso detective creado por Arthur Conan Doyle.

CasablancaPuestos a trasladaros advertencias para tertulias y cuñadismos, cuidadín amigos con “Tócala otra vez Sam”.

Cuidado; primero porque tampoco es una frase que se diga en la película de Casablanca y, segundo, porque es una frase un tanto indefinida respecto de su objeto directo. Y el objeto directo es una cosa muy seria. Ahí lo dejamos.