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No lo leas ahora

Marga Gil era una joven de 24 años amiga del matrimonio formado por Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí. En el Madrid del inicio de la II República era una prometedora escultora a la que la pareja había tomado cariño: pese a conocerse sólo de ocho meses atrás, la llamaban ‘la niña’.
El día 28 de julio de 1932 Marga Gil dejó una carpeta amarilla sobre el escritorio del poeta y le dijo:
−No lo leas ahora.
Busto de Zenobia.Después, abandonó la casa de la calle Padilla, se dirigió a su taller donde rompió las esculturas en las que estaba trabajando, salvo un busto de la propia Zenobia Camprubí, y, tras pasar por el Retiro, llegó en taxi a la casa de unos familiares en la localidad de Las Rozas. Allí se pegó un tiro.
La joven se había enamorado perdidamente del poeta y la desesperación la llevó al suicido.
En la carpeta amarilla había dejado varios poemas y escritos con la confesión de su amor.
…Y no me ves… ni sabes que voy yo… pero yo voy… mi mano… en mi otra mano… y tan contenta…
…porque voy a tu lado”.
Juan Ramón mandó instaló un mueble en su casa sobre el que colocó el busto de Zenobia esculpido por ‘la niña’, la única escultura de su estudio que Marga no destrozó antes de quitarse la vida.